|
-En la época en que aún no existían los
vaporizadores, la romana Popea hacía que una esclava se llenase la boca
con su perfume y lo pulverizase sobre su rostro y su cuerpo. -Las
visitas nocturnas de Walt Disney al despacho se convirtieron en
antológicas. Al terminar su jornada, los dibujantes dejaban sobre la
mesa lo mejor de su trabajo y, por la mañana, se encontraban papeles
arrugados "rescatados" de la papelera con notas como: dejen de tirar el
trabajo bueno. -Lo último en China son las peleas
de peces, que mueven millones de apuestas. Un brutal deporte en el que
combaten peces luchadores de Siam, animales con un sentido de la
territorialidad que pelean a muerte destrozándose las branquias. -Una
universidad británica asegura que se puede determinar la personalidad
de una persona por cómo coge un botellín de cerveza. Si lo envuelve con
la mano, es una persona amistosa, confiada, extrovertida, y accesible,
mientras que si la sujeta por la base es una persona enérgica y
divertida. ¡Ojo con quienes lo sujetan por el cuello con los dedos:
dicen que son agresivos y mandones! -En 1906, en
el barco alemán Grosser Krufurst, que navegaba de Bremen a Nueva York,
nacieron 6 bebés: uno en primera clase, gemelos en segunda...¡y
trillizos en tercera clase! -En la Edad Media,
las mujeres se casaban a los 12 ó 13 años para evitar violaciones que
les impidieran llegar vírgenes al matrimonio. Lo habitual era que él le
regalase unas pantuflas a ella como símbolo de la paz doméstica. -Con
el mal tiempo, los dolores de cabeza y las migrañas aumentan un 61%, un
47% de la población siente más cansancio y un 46% padece trastornos del
sueño. -Existen leyes muy curiosas en el mundo,
una de ellas, tiene que ver con México, donde las mujeres que
participan como jurado popular en los juicios ¡tienen prohibido
tricotar durante la audiencia! -El gobierno de
Vietnam prohíbe la publicidad de compresas, preservativos, y papel
higiénico porque, según su criterio, se trata de productos a los que
les falta estética. ¡Será que ellos no los utilizan! -Según
su esposa, Madame Manteinon, el rey Luis XIV comía como una lima, y
ponía como ejemplo uno de sus menús: cuatro platos de sopa, una faisán,
una perdiz, un gran plato de ensalada, cordero en su salsa, dos lonchas
de jamón, una bandeja de pasteles, frutas y huevos duros. Al morir, en
1715, la autopsia reveló que tenía un estómago el doble del tamaño
normal. -A través de las subastas on-line podemos
encontrar de todo: pelos, calzoncillos usados... pero lo último es
¡vender microbios! Un fan de Paul McCartney recogió el pañuelo en el
que su griposo ídolo había estornudado y lo puso a la venta a través de
internet. ¿Alguien da más? -Si hubiera que pagar
el trabajo de las abejas por horas, la miel sería uno de los productos
más caros del mundo, porque cada insecto recorre 200.000 kilómetros y
se posa en 6 millones de flores para fabricar un kilo de miel. -En
Persia, la manifestación del dolor por la muerte de un hombre se
acrecentaba haciendo que sus caballos lloraran su muerte junto a su
familia. Lo conseguían introduciendo granos de mostaza en las fosas
nasales de los animales. -El 15% del empleo
inmigrante es femenino. En España hay 800 mil trabajadoras
extranjeras que aportan ya el 2 % del PIB, según un informe elaborado
por el Instituto Nacional de la Mujer. La masa salarial de los
inmigrantes alcanzó el año pasado unos 18.8 mil millones de euros, y el
35% se debe al empleo femenino. -Las mujeres españolas son más
longevas que los hombres, pero a pesar de ello tienen la sensación de
que su salud es peor que la de ellos. De hecho, sólo el 53%
considera que su estado de salud es bueno, frente al 87 % de los
varones, que piensan que es bueno o muy bueno.
-A lo largo de la vida de un hombre se calcula que eyacula unas 7.200
veces y que entorno a las 2.000 es por practicar la masturbación.
Además, se estima que la velocidad a la que el esperma se lanza al
eyacular es de unos 45 kilómetros por hora. En el transcurso del
día, existe una media de once erecciones y en las horas nocturnas nueve.
-En la antigua Roma cuando se daba el adulterio en un
matrimonio, el castigo que la ley marcaba era amputar la nariz.
La pena que se imponía en la Babilonia antigua cuando una mujer ya
casada era violada era procurarle la muerte ahogándola con su
violador. En Gran Bretaña, hasta que en 1884 se modificó la
normativa que legislaba esta materia, las mujeres que no accedían a
mantener relaciones sexuales con sus maridos podrían ser sometidas a
pena de cárcel.
|